Uno puede pensar que el fraude científico consiste únicamente en publicar resultados que son mentira (inventar o falsificar) de forma premeditada. Pero también pueden considerarse fraude acciones más cotidianas, incluso moralmente aceptadas. A veces se puede cometer fraude creyendo que se está siendo honesto ya que el umbral de lo aceptable y lo no aceptable es bastante subjetivo.
El fraude más común es el de alterar los resultados para facilitar su publicación. Habrá científicos que vean normal y lógico quitar algún dato del conjunto porque añade "ruido" y otros que directamente solo enseñen los experimentos con resultados afines a su hipótesis y escondan en un cajón los resultados negativos que no la apoyan. Al final, si hay un exceso de limpieza de datos en nuestros trabajos lo único que conseguiremos es que los resultados no reflejen la realidad y sean poco reproducibles por otras manos, lo cual puede restar credibilidad.
Otros tipos de fraudes científicos son el plagio (copiar frases o párrafos de otros autores, robar resultados, autoplagiarse, etc..), el mal diseño experimental (tamaño muestral pequeño, muestras poco representativas...), errores estadísticos (falsas correlaciones, test de hipótesis inadecuado), sobrestimar o exagerar las conclusiones sobre un resultado que no es para tanto, utilizar un lenguaje muy especulativo, tener conflicto de intereses (por ejemplo cuando una empresa farmacéutica publica un artículo bastante favorable a un producto que vende), no citar un trabajo que realmente sabemos que deberíamos citar (porque el autor principal es nuestro mayor competidor, por ejemplo). También se puede cometer fraude durante el peer review, cuando los revisores o el editor no son objetivos y obstaculizan una publicación porque compite con sus propios resultados.
Lamentablemente, la mayoría de los fraudes se detectan cuando ya es demasiado tarde, cuando ya han pasado un peer review, se han publicado y han tenido repercusión en la comunidad científica.
Cuando el fraude se detecta y está claro, según su gravedad, las revistas pueden pedir una rectificación a los autores, pueden publicar una fe de erratas por ejemplo, o incluso se puede retirar el artículo permanentemente. El autor del artículo fraudulento, si el fraude es muy grave, se arriesga a sufrir consecuencias legales, desprestigio profesional, falta de financiación, etc. De hecho en los últimos 10 años ha aumentado vertiginosamente la retirada de artículos científicos de las revistas más prestigiosas porque se ha detectado mucho fraude científico.
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| Fang et al., 2012 (DOI: 10.1073/pnas.1212247109) |
Un ejemplo muy sonado de articulo científico fraudulento y que fue retractado en 2010 es el publicado en The Lancet (Wakefield, 1998) donde se asociaba la vacuna de la triple vírica con el desarrollo de autismo. El estudio estaba sesgado y establecía una correlación fraudulenta ya que en realidad la edad en la que se administra la vacuna de la triple vírica coincide con la edad de manifestación de los primeros signos de autismo, antes de esa edad es difícil detectar el autismo, por ello se pensó que existía una relación real.
Posiblemente muchos fraudes se podrían evitar si no existiese una fuerte caída de la inversión en ciencia. La falta de financiación, que principalmente se consigue cuando se publica mucho y bien (en revistas de alto impacto), puede llegar a presionar a los científicos a cometer fraude científico en mayor o menor medida. La lucha de egos, el exceso de competencia entre grupos que trabajan en un mismo tema, el querer mejorar el curriculum a toda costa, también son motivaciones para cometer fraude.

Buen texto. Solo echo en falta la referencia de donde has toimado la gráfica.
ResponderEliminarCierto, lo corrijo. Gracias.
ResponderEliminarPues muchas gracias. Como es un tema que me interesa, me quedo con el paper ;-)
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